CAPSULAS REUTILIZABLES

Las cafeteras de cápsulas han cambiado el modo en el que muchos tomamos café. Ofrecen rapidez, sencillez y limpieza, aunque generan residuos. Cada taza implica una cápsula vacía en la basura. A no ser que las uses capsulas reutilizables (recargables), la cuadratura del círculo.

Para tomarse un buen café hace falta materia prima de calidad y un sistema óptimo para infusionarlo. En esto, cada uno tiene sus gustos y, por eso, hay auténticos talibanes de las cafeteras italianas, o sea, las de toda la vida; otros que prefieren las eléctricas por goteo, muy prácticas y cómodas; y los que han abrazado sin paliativos las cafeteras de cápsulas, una opción que, pese a resultar más cara que las anteriores, está muy implantada gracias a una oferta amplia que favorece la competencia.

Ahora bien, aunque haya muchas marcas en el mercado y se hayan democratizado los precios, las cápsulas desechables siguen siendo más costosas y ojo, generan más residuos.

Los consumidores, cada vez con más conciencia ecológica sobre el impacto de sus hábitos, no siempre se conforman con la reutilización de esas cápsulas vacías en forma de cortinas, cuadros, bisutería y manualidades varias, sino que quieren, sencillamente, reducir la basura el máximo posible.

Y no es para menos, porque cada año se tiran en el mundo 7.000 millones de cápsulas, unas 13.500 al minuto. Además, tardan en degradarse unos 100 años. Su reciclaje es complicado, ya que no se realiza de la forma convencional. Así, son las propias empresas las que han liderado este proceso ofreciendo puntos de recogida de cápsulas.

Si aun así quieres echar un vistazo a la opción cápsulas reutilizables, sigue leyendo, porque te mostraremos cómo funcionan, de qué están hechas y cuánto cuestan. Así valorarás si te merece la pena probarlas..

CARACTERÍSTICAS

Las desechables están hechas de aluminio. Las cápsulas reutilizables, en cambio, son de materiales más duraderos:

  • Acero inoxidable, que se sellan una vez recargadas con tu café con unas pegatinas, que se compran aparte o con una tapa hecha también de acero inoxidable.
  • Plástico reutilizable, que llevan una tapita incorporada. Es importante que el plástico sea resistente para que la alta temperatura a la que las somete la cafetera no las deforme. No obstante, ten en cuenta que la tapa de plástico podrá estropearse con los usos, aunque te durará para unos 80 cafés.

Su precio, claro, es superior a las desechables, pero te ahorras comprar una cápsula por cada café. Así te libras de uno de los principales inconvenientes de este producto: el precio. De hecho, según marcas, cada cápsula desechable cuesta entre 25 y 40 céntimos de euro, en cambio, en las cápsulas reutilizables, la horquilla varía mucho más: una de plástico puede costar algo más de un euro, pero otra de acero inoxidable puede llegar a superar los 15 euros.

Sólo tú puedes valorar la oportunidad de ese coste a cambio de los beneficios medioambientales y de si amortizarías pronto esa inversión inicial.

Es necesario que cuando las rellenes, prenses bien el café. Ya no viene preparado, recuerda, así que te tocará presionarlo para conseguir una infusión rica y aromática. Puedes usar una cucharita o un cacito, parecido a esos que se utilizan para dosificar la leche de fórmula para los bebés. Pero no te preocupes en buscar: también se venden.

Es recomendable que, si optas por esta solución, compres de varias cápsulas rellenables. Así, podrás tenerlas preparadas y usarlas aunque tengas prisa o prepares café para varias personas. Si no, el rellenado te resultará un proceso lento y poco práctico.

Hay muchos vídeos en la Red para que veas cómo se usan. Puedes echar un vistazo a este, de IDEAS Comercio Justo. Es breve y aclaratorio.

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